Alma

ALMA
En contraste directo con la enseñanza griega de que psy·kjé (alma) es inmaterial, intangible, invisible e inmortal, las Escrituras muestran que cuando psy·kjḗ y né·fesch se utilizan con respecto a las criaturas terrestres, ambas se refieren a lo que es material, tangible, visible y mortal.
La New Catholic Encyclopedia (1967, vol. 13, pág. 467) dice: “Nepes [né·fesch] es un término mucho más abarcador que nuestro vocablo ‘alma’, pues significa vida (Éx 21.23; Dt 19.21) y sus diversas manifestaciones vitales: respiración (Gé 35.18; Job 41.13[21]), sangre (Gé 9.4; Dt 12.23; Sl 140[141].8), deseo (2Sa 3.21; Pr 23.2). El alma en el AT [Antiguo Testamento] no significa una parte del hombre, sino el hombre completo: el hombre como ser viviente. De manera similar, en el NT [Nuevo Testamento] significa la vida humana: la vida de la persona, el sujeto consciente (Mt 2.20; 6.25; Lu 12.22-23; 14.26; Jn 10.11, 15, 17; 13.37)”.
Referencias bíblicas:
Éx 21.23-24 Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.
Gé 35.18 Y el resultado fue que, al ir saliendo el alma de ella (porque murió), lo llamó por nombre Ben-oní; pero su padre lo llamó Benjamín.
Recordemos que el término alma también puede referirse a la vida que posee la persona. Así, en este caso, el “alma” de Raquel sencillamente denota su vida. Por eso, otras versiones de la Biblia, en vez de utilizar la expresión “ir saliendo el alma de ella”, optan por soluciones como “la abandonaba la vida” (Mariano Galván Rivera), “exhaló su último suspiro” (Nueva Reina-Valera) y “con su último aliento” (Levoratti-Trusso). No hay ningún indicio de que una parte misteriosa de Raquel sobreviviera después de su muerte.
2Samuel 3.21 Entonces Abner dijo a David: “Déjame levantarme e ir y juntar a todo Israel a mi señor el rey, para que celebren contigo un pacto, y ciertamente llegarás a ser rey sobre todo lo que tu alma desee con vehemencia”. Así que David envió a Abner, y él procedió a irse en paz.
Pr 23.2 y tienes que poner un cuchillo a tu garganta si eres dueño [de un deseo] del alma.
En Proverbios 23:1, 2 se alude al cuchillo de manera figurada, pues allí se recomienda que quien coma con un rey ‘se ponga un cuchillo a la garganta’, posiblemente para subrayar qué importante es restringir el apetito en tales circunstancias.
Mt 2.20 y dijo: “Levántate, toma al niñito y a su madre, y ponte en camino a la tierra de Israel, porque han muerto los que buscaban el alma del niñito”.
Mt 6.25 ”Por esto les digo: Dejen de inquietarse respecto a su alma en cuanto a qué comerán o qué beberán, o respecto a su cuerpo en cuanto a qué se pondrán. ¿No significa más el alma que el alimento, y el cuerpo que la ropa?
Lucas 14:26 “Si alguien viene a mí y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, sí, y hasta su propia alma, no puede ser mi discípulo.
Juan 10: 11,15, 17 Yo soy el pastor excelente; el pastor excelente entrega su alma a favor de las ovejas. así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y yo entrego mi alma a favor de las ovejas. 17 Por eso el Padre me ama, porque entrego mi alma, a fin de que la reciba de nuevo
Juan 13.37 Pedro le dijo: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Entregaré mi alma a favor de ti”
Santiago 5:20 sepan que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de la muerte y cubrirá una multitud de pecados.
¿De quién es el alma que se salva de la muerte? Santiago dice que “el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de la muerte”. Aquí Santiago se está refiriendo al alma del pecador que se ha arrepentido y cambia. El cristiano que lo ayuda lo salva de la muerte espiritual y tal vez de la destrucción eterna. De esta manera, tal cristiano cubre “una multitud de pecados”: los que había cometido el pecador.
Efesios 2:1 Además, a ustedes [Dios los vivificó] aunque estaban muertos en sus ofensas y pecados,
Desde el punto de vista de Dios toda la humanidad en general está ‘muerta’; no tienen derecho a la vida, y el “salario” que el pecado les paga es muerte. (Rom. 6:23) Pero por medio de oír y hacer caso a la “palabra” de Jesús saldrían de debajo de la condenación divina de ellos a la muerte y así, figurativamente, ‘pasarían de la muerte a la vida.’
Debido a tal provisión divina, el apóstol Pablo pudo escribir a los creyentes “santos” de Éfeso que estaban “en unión con Cristo Jesús” las siguientes palabras: “Además, es a ustedes que Dios vivificó aunque estaban muertos en sus ofensas y pecados . . . Dios, que es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, nos vivificó junto con el Cristo, aun cuando estábamos muertos en ofensas —por bondad inmerecida ustedes han sido salvados— y nos levantó juntos y nos sentó juntos en los lugares celestiales en unión con Cristo Jesús, a fin de que en los sistemas de cosas venideros se demostrasen las riquezas sobrepujantes de su [entonces pasada] bondad inmerecida en su benevolencia para con nosotros en unión con Cristo Jesús.”—Efe. 1:1; 2:1, 4-7.
A los que se libró de la condenación de la muerte y se vivificó espiritualmente para que se sentaran con Cristo Jesús “en los lugares celestiales” se les hizo miembros del cuerpo de Cristo, la congregación. También se les formó en una clase “del templo” en la cual Dios pudiera morar por su espíritu santo como en un “templo santo.” (Efe. 1:22, 23; 2:20-22) Porque son el “cuerpo” de Cristo, están especialmente “en unión con Cristo Jesús.” Tienen que permanecer en unión con él.—Juan 15:4.
A éstos aplican estas palabras de Jesús: “Así como el Padre levanta a los muertos y los vivifica, así el Hijo también vivifica a los que él quiere.” (Juan 5:21) Esto significa que el Hijo también tiene el poder de impartir vida a otros
Revelación 6:9 “Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”.
¿Qué es eso que se ve? ¿Un altar de sacrificios allá en el cielo? ¡Sí! Esta es la primera vez que Juan menciona un altar. Sin embargo, ya ha descrito a Jehová en Su trono, los querubines que lo rodean, el mar vítreo, las lámparas y a los 24 ancianos que llevan incienso… rasgos que se asemejan a los del tabernáculo terrestre, el santuario de Jehová en Israel. (Éxodo 25:17, 18; 40:24-27, 30-32; 1 Crónicas 24:4.) Por eso, ¿debería sorprendernos que también haya un altar de sacrificios simbólico en el cielo? (Éxodo 40:29.)
En vista de lo que dice Levítico 17:11 acerca de que la vida o alma está en la sangre, es bastante evidente que las palabras de Juan aquí quieren decir que él vio la sangre de los cristianos fieles que habían sido degollados por su fidelidad a Dios y a su Palabra.
Debajo de ese altar están “las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”. ¿Qué significa esto? Estas no podrían ser almas que hubieran abandonado sus cuerpos… como las almas en que creían los griegos paganos. (Génesis 2:7; Ezequiel 18:4.) Más bien, Juan sabe que el alma, o la vida, está simbolizada por la sangre, y cuando los sacerdotes del antiguo tabernáculo judío degollaban un animal en sacrificio, rociaban la sangre “en derredor sobre el altar” o la derramaban “a la base del altar de la ofrenda quemada”. (Levítico 3:2, 8, 13; 4:7; 17:6, 11, 12.) Por eso, había estrecha identidad entre el alma del animal y el altar de los sacrificios. Pero ¿por qué vemos debajo de un altar simbólico en el cielo las almas, o la sangre, de estos siervos de Dios en particula
r? Porque su muerte se considera un sacrificio.
Génesis 4:10 A lo cual él dijo: “¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano está clamando a mí desde el suelo
En realidad, todo el que es engendrado para ser hijo celestial de Dios tiene una muerte de sacrificio. Por el papel que han de desempeñar en el Reino celestial de Jehová, la voluntad de Dios es que esas personas renuncien a toda esperanza de vida eterna en la Tierra y sacrifiquen toda esperanza de esa índole. A este respecto, se someten a una muerte de sacrificio por la soberanía de Jehová. (Filipenses 3:8-11; compárese con 2:17.) Esto es verdad en sentido muy real en cuanto a aquellos a quienes Juan vio debajo del altar. Son ungidos que en el tiempo en que vivieron fueron martirizados por su celoso ministerio en apoyo de la Palabra y la soberanía de Jehová. Sus ‘almas fueron degolladas a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio [mar·ty·rí·an] que solían tener’.
Heb 11:4
(Debido a su fe y a tener la aprobación divina, de lo que hay un registro que continúa dando testimonio, fue posible decir que Abel, “aunque murió, todavía habla”. )
http://chite277.blogspot.com/2009/12/alma.html#comment-form

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