El camino de Dios…de la humildad a la grandeza

PALABRA VIVA Y EFICAZ, ES LA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS

El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian. Salmo 18: 30

Cómo andamos caminando? Deseamos realmente alcanzar con certeza y seguridad la estatura del varón perfecto, que es Cristo Jesús? Si aspiramos llegar a esa meta tendremos que seguir el camino de Dios, no hay otro estilo. Si seguimos nuestros propios caminos, siempre vamos a quedarnos más próximo o distante, pero nunca adentro. Yo quisiera ser una persona a la cual no se la pueda reprobar, contender, ni resistir nada de lo que diga; Y para esto sólo encontré un estilo de vida que es la de hablar de Dios. Es lo único honorable, que no tiene ni puede ser modificado. También quiero que Dios sea mi escudo verdadero en el tiempo del embate del enemigo, cuando sus afiladas lanzas sobrevuelen hacia mi, buscando el hueco por el cual infiltrarse y originarme heridas mortales. Tú también refúgiate en Dios. Porque Él no vendrá a ayudarnos, a menos que lo invitemos a hacerlo porque Él respeta nuestra decisión.

DEBEMOS ser humildes en reconocer, entender y cumplir el propósito de Dios para QUE NUESTRA VIDA sea exaltada, y logremos el máximo potencial de lo que sea de nuestra asignación divina.
Guarda eh….que la decisión es personal: elegir o no la humildad. La humildad no es cuestión de sentimientos: La Palabra de Dios nos dice que ser humildes es una decisión. Ser humilde o no serlo es una decisión que tomamos cada uno de nosotros. Jesucristo lo dijo: “Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12).

Es obvio que finalmente lo que logremos en nuestra vida dependerá con toda luminosidad de las disposiciones que sigamos ahora, y de las acciones que ejecutemos para realizar esas decisiones. De lo contrario Jesús no lo habría dicho de ese modo, excepto que supiera que personalmente tenemos cada uno el poder de resolver humillarnos o exaltarnos a nosotros mismos.

¿Cómo sabremos si hemos sido exaltados? Seremos exaltados cuando alcancemos el máximo nivel del potencial para el que Dios nos delineó. Pero no sabremos cuál es nuestro potencial si cometemos el error de compararnos con otras personas a las que Dios diseñó de manera diferente. Solamente conoceremos nuestro potencial si renovamos nuestra mente y pensamos de nosotros mismos con reserva. Sin embargo si utilizamos a otros como medidas de igualación, de hecho nos sentiremos agobiados por una frustración innecesaria. Por otra parte, si pensamos de nosotros con moderación, podremos poner la humildad personal en la perspectiva correcta. Y al iniciar el viaje de humildad, esto nos ayudará a saber cuándo hemos llegado.

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