Desenmascarar la actividad demoníaca

Una de las mayores estrategias de Satanás es lograr que los creyentes crean que son inmunes a la influencia demoníaca. Un creyente lleno del Espíritu Santo que camina en obediencia a Cristo está absolutamente protegido del enemigo. Sin embargo, aunque el espíritu de un cristiano desobediente está protegido del enemigo, la mente y el cuerpo de ese creyente infiel pueden estar sujetos a ataques.
Un cristiano puede “dar lugar al diablo” (Ef 4:27). Cuando un cristiano vive con pecado habitual no confesado, el enemigo se mueve hacia ese lugar de la vida del creyente. Él construye un patrón de pensamiento en torno a ese pecado o actitud. Segunda de Corintios 10:4-5 describe como “fortaleza” a esa casa de los pensamientos. Los demonios pueden establecer su residencia en esa fortaleza de la vida del creyente.

Estos demonios no poseen a los cristianos más de lo que una cucaracha puede poseer una casa. Las cucarachas son sucias, pueden causar desorden y problemas, pero no pueden poseer la casa. De la misma manera, los demonios pueden hostigar, oprimir, deprimir y reprimir al creyente. No pueden destruir a los cristianos, pero pueden distraerlos.
Recuerde que el reino de Satanás está en conflicto con el Reino de Dios. Aunque derrotado, Satanás todavía tiene una influencia controladora en este mundo. En Mateo 4:8-9 Satanás le ofrece a Jesús el mundo, su poder y su gloria. Demos una mirada a la tentación: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9).
Satanás tiene innumerables fuerzas demoníacas a su disposición: El mundo entero está bajo el maligno (1 Jn 5:19).
En Lucas, Jesús habló de cómo operan estas entidades demoníacas en un extraño pasaje: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero” (Lc 11:24-26).
Creo que esta es la descripción más clara del pensamiento y el proceso demoníaco de toda la Escritura. Examine cuidadosamente estos versículos y notará los siguientes hechos alarmantes en cuanto a la actividad demoníaca.
Primero, los demonios pueden existir tanto dentro como fuera de los seres humanos. Es obvio que pueden atravesar la atmósfera de nuestro planeta.
Segundo, los demonios viajan a voluntad. El versículo dice que “anda por lugares secos, buscando reposo” (v. 24). Parecen preferir viajar por tierra en vez de por agua. En Marcos 5 Jesús envió los demonios hacia un hato de cerdos y los mandó al Mar de Galilea. Los demonios pueden moverse a través de la atmósfera de este planeta.
Tercero, los demonios necesitan un huésped humano para descansar. “Anda por lugares secos, buscando reposo”. Parece que los demonios están fatigados hasta que encuentran un humano al cual incorporarse.
Cuarto, los demonios pueden comunicarse usando el aparato vocal de su huésped. Lucas 11:24 deja en claro que los demonios pueden hablar. En Marcos 5:7 le hablan a Jesús por medio del huésped humano, diciendo: “No me atormentes”.
Quinto, los demonios tienen personalidades e identidades individuales. Observe en Lucas 11:24 cuando el demonio dice: “[Yo] volveré”. Los demonios no son fuerzas impersonales, sino que, como los ángeles, tienen nombres y personalidades

Sexto, ¡los demonios consideran que el cuerpo en el que viven es su casa! En Lucas 11:24 el demonio dice respecto de su anterior huésped humano: “Volveré a mi casa de donde salí”. Los demonios son posesivos y buscan tomar posesión de la vida humana a la que invaden. Piense en esto: un demonio jactándose con sus seguidores de que el cuerpo de usted es su casa. Por esa razón Pablo nos advierte en Efesios 4:27: “ni deis lugar al diablo”. Si usted le da un punto de apoyo al enemigo, él pondrá un buzón y declarará que su cuerpo es su domicilio.
En la película El inquilino (Pacific Heights) también llamada De repente, un extraño, en otros países—, una joven pareja compra una gran casa y la remodela. A fin de poder pagar la hipoteca, alquilan parte de ella a un hombre. Éste se rehúsa a pagar la renta, hostiga a la pareja, los demanda y hace de sus vidas un auténtico infierno. La casa fue poseída por un loco que dominó sus vidas.
Esa historia ilustra gráficamente la estrategia de los demonios. Un demonio vendrá a vivir tranquilamente a esa área de su vida que usted se rehúsa a rendir a Jesús. Desde esa fortaleza, él intentará dominar y arruinar su vida.
Séptimo, los demonios pueden plantar pensamientos y afectar la salud mental. En Lucas 11:25 encontramos una referencia a la mente humana: “Y cuando llega, la halla barrida y adornada”.
El demonio regresa a la persona que ha sido liberada. Encuentra la mente limpia y en orden. Sin embargo, esa persona no tiene llenura espiritual. El Espíritu Santo no está presente en su vida, o está en el espíritu de la persona y no llena su mente ni controla su cuerpo. Esta persona recae en el mismo pecado. Tal vez el enojo era la fortaleza de la cual fue liberado, y en vez de crecer en el Señor, llenando su mente con la Escritura y viviendo en alabanza, este individuo cae en el mismo patrón que antes. El demonio puede ver la vacuidad en ese individuo y atacar la mente que carece del Espíritu Santo.
Octavo, los demonios pueden recordar, pensar y planear. Observe en todos estos versículos las estrategias empleadas por estas entidades. No son tontos y no deben ser tratados a la ligera.
Noveno, los demonios pueden comunicarse unos con otros. En Lucas 11:26 ese demonio se comunica con otros siete. Cuando uno da lugar a una entidad demoníaca, esa entidad a menudo traerá demonios compatibles. La Biblia habla del “espíritu de cobardía” o “de
temor” (2 Ti1:7). Y en 1 Juan 4:18 la Escritura habla del amor como un arma que “echa fuera el temor”. Luego agrega: “Porque el temor lleva en sí castigo”. Jesús habla de los “verdugos” refiriéndose a quienes no perdonan: “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mt 18:34-35).
De modo que un demonio de temor puede traer demonios que atormentan. La falta de perdón puede invitar a los torturadores a la vida de una persona. Los demonios son como cucarachas, como dijimos anteriormente; tienden a incrementar su número si no se los expulsa por el poder de Dios.
Décimo, existen niveles de demonios dentro de las jerarquías demoníacas. Lucas 11.26 dice que el demonio “Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él”. Las entidades demoníacas viven en varios niveles de maldad. Aquí un demonio recluta siete más para ocupar este huésped. Si una persona tolera un poquito del mal, luego le vendrá más mal.
Undécimo, los demonios son un problema para los cristianos de hoy. Efesios 6:12 dice que estamos en una lucha cuerpo a cuerpo “contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad”. Aunque estos espíritus no pueden poseer a un cristiano en su espíritu, pueden afligir el cuerpo y oprimir la mente. Debemos estar muy alertas para imponer la victoria de la cruz sobre estas fuerzas malignas.
Duodécimo, los demonios están involucrados en el engaño a los creyentes por la enseñanza de falsas doctrinas. Primera Timoteo 4:1 dice: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. En estos últimos días los demonios están seduciendo y engañando a muchos por medio de falsas enseñanzas. El mero hecho de que una persona agite su Biblia y actúe de manera espiritual no significa que su ministerio esté ungido por Dios. El engaño religioso es el peor de los controles demoníacos.
Para concluir dejemos en claro que ignorar la verdad sobre las fuerzas demoníacas es vano y peligroso. Al no afrontar la verdad acerca de nuestro enemigo dejamos a la iglesia y a nosotros mismos mal preparados para la feroz batalla. ¿Cuántas víctimas espirituales serán necesarias antes de que la iglesia despierte a la realidad de la guerra espiritual?
—Extracto tomado del libro Una guía esencial para la guerra espiritual de Ron Phillips. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
http://www.rograf.com

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