Aun hay un tiempo para ver los resultados

Estamos ahora en el inicio del mes de Elul, mejor conocido como el mes del arrepentimiento.

En un nivel más sencillo, puede entenderse que, en el próximo mes de Tishrei (del signo de Libra), todos seremos juzgados. Por ende, deberíamos purificarnos de antemano. Pero existe un secreto más profundo para este mes.

El Creador imbuyó cada mes con una esencia diferente de Luz. En el mes de Elul, las Puertas del Cielo son abiertas y el Creador está más cerca de todos nosotros. Los kabbalistas dicen: “El Creador está cerca de todos aquellos que le llaman…”. Esto se refiere al mes de Elul. Este mes es un regalo; no permitas que transcurra sin aprovecharlo completamente.

Puedes abrir este regalo al observar dentro de ti. Durante este mes, juzga tu vida, en el sentido más verdadero de la palabra. Mira en retrospectiva el año que ha pasado y evalúa dónde estuviste a nivel espiritual y dónde quieres estar. Reflexiona sobre lo que hiciste y lo que deseas que no hubieses hecho. Entonces, piensa en formas de rectificar tus acciones.

Juzgarse a sí mismo es difícil. Hay una parábola de Rav Yehuda Leib Lazarov que puede ayudarnos a entender las tretas que el “lado negativo” nos hará:

“Un humilde granjero cargó su carreta con las cosechas de ese año. Había muchos cúmulos, y éste quería guardarlos en su establo. Abrió las puertas del establo y llevó a los caballos por las riendas.

Los caballos entraron en el establo, pero la carreta se quedó atascada; ésta estaba tan llena de cosechas que, sencillamente, no cabía por las puertas. En un vano intento, el granjero azotó a los caballos pero, por supuesto, la carreta no se movió.

Un bromista pasó por ahí y preguntó: ‘¿Por qué azota a los caballos sin razón alguna? ¿Qué no ve que las cosechas no caben por la puerta?’.

El granjero le preguntó: ‘¿Qué puedo hacer?’.

El bromista le contestó: ‘Cómpreme estos binoculares, éstos le agrandarán todo lo que vea, así que, cuando vea la entrada, ésta crecerá. De esta manera, podrá meter la carreta sin mucha dificultad’.

El granjero compró los binoculares, y el bromista siguió su camino. El granjero vio la entrada del establo a través de los binoculares y observó que era muy grande. Entonces, el granjero tiró las riendas de los caballos, pero aún no cabían. Azotó a los caballos y aún no había movimiento. Éste pensó: ‘Si la entrada es tan amplia, ¿por qué la carreta no cabe?’. El granjero le preguntó al bromista: ‘Espera, ¿por qué la carreta sigue atascada?’.

El bromista respondió: ‘Tonto, ¿qué no lo entiendes? La entrada es más grande, pero si ves las cosechas con los mismos binoculares, ¡verás que también habrán aumentado de tamaño!’.

El granjero observó el trigo a través de los binoculares y vio que era cierto: la entrada era más grande, pero también lo eran las cosechas. Todo estaba como estaba antes. Le dijo al bromista: ‘No me has ayudado en nada. ¡Toma los binoculares y devuélveme mi dinero!’.

El bromista le gritó: ‘¡No es cierto! Cuando veas al trigo, debes darle la vuelta a los binoculares y verlo a través del otro lado, que minimiza todo, ¡y funcionará perfectamente!’.

Esperó hasta que el granjero volteara los binoculares y viera al trigo. La cara del granjero se alegró, ya que el trigo se había encogido drásticamente. Entonces, el bromista desapareció rápidamente.

El granjero enfocó su mirada a través del lado contrario de los binoculares y tiró de las riendas de los caballos. Éstos empujaron, pero no tuvieron éxito. El granjero los azotó, pero nada ocurrió.

El granjero estaba estupefacto, no podía entender lo que había ocurrido. Observó la entrada con los binoculares y era muy amplia; los volteó y el trigo era tan pequeño. La entrada es grande y el trigo es pequeño y, no obstante, la carreta no entra…

Mientras tanto, un hombre sabio pasó por ahí y notó al granjero viendo a través de los binoculares y azotando sus caballos al punto de malograrlos. Éste le dijo al granjero: ‘Tonto, ¿qué no entiendes que los binoculares no cambiarán la realidad?’.

El granjero preguntó: ‘Entonces, ¿qué puedo hacer?’.

El hombre contestó: ‘¡Realmente es muy sencillo! Retira cosechas de la carreta para que el resto quepa en la entrada fácilmente’” .

Cuando escuchamos historias sobre gente tonta, es probable que pensemos “¿Cómo alguien puede ser tan tonto?”, pero, una vez que entendemos la parábola, vemos que nosotros somos los tontos. Nosotros somos el granjero humilde.

Desafortunadamente, hay una razón por la cual somos apáticos durante el mes de Elul: Somos conscientes de que no somos perfectos. Todos sabemos que nos acercamos al día del juicio con una carreta llena de acciones negativas. ¿Por qué creemos que podremos pasar a través de las Puertas de la Misericordia?

Es porque la inclinación negativa nos ha vendido binoculares mágicos. Por un lado, éstos agrandan la cantidad de misericordia y perdón, por otro lado, éstos minimizan nuestras acciones negativas.

¿Qué podemos hacer respecto a este autoengaño? Podemos ignorar los binoculares de la falsedad, observar verdaderamente y estar atentos. Podemos entender que, cuando eliminamos y limpiamos los cúmulos de acciones negativas de la carreta mediante nuestro trabajo espiritual intenso en este mes, ¡la carreta pasará por las Puertas!

Fuente : Michael Berg

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